Los hijos del Sol (IV)

Los hijos del Sol (IV)

XVI Ya me dispongo al viaje mi equipaje fatal es todo lo que me queda el Mariscal nos trajo de victoria en victoria pero siempre está  la latencia de la muerte pero siempre está la esperanza de la vida más allá de la mía más allá de la tuya.   XVII Y mi voz canta como ave al amanecer la tristeza abierta de tus ojos bajo este cielo inmóvil frío y duro como el canto de las negras que lavan las ropas blancas de sus amos en sus madrugadas sin luz en sus noches de amor forzoso cantan mi tránsito ...

Los hijos del Sol (III)

Los hijos del Sol (III)

XI El aire caía frágil sobre la hierba los pies húmedos encerrado el cuerpo presto a la lanza necesaria rasgando el aire el último grito   XII Hubo una mirada que no registramos una lágrima que fuimos capaces de limpiar, era el soldado de la primera línea, sabía su muerte, nada dijo en la noche previa nada dejó por encargo solo un grito con voz seca mi casa está aquí corazón de América.   XIII He llovido tu muerte tus manos de cara al suelo resistiendo   XIV Te levantas me levanto la tierra se levanta contra tu infamia marchamos...

El género urbano y la crisis de los 40

Oceánica

Grito Hoy no hay estilo, ni citas, sólo palabras...          y desahogo.   Los días se tornan ambiguos y mis manos no se hablan   la risa y el llanto danzan risa triste y sin sentido llanto amargo y sangrador...   ya no soy dueño de mí...   ... y por eso escribo. ... por eso te escribo.   Hoy no hay apologías al dolor en busca de una caricia, esto, en pocas palabras y entrando en confianzas, es un grito... sólo un grito profundo y lacerante el cual busca conjurar las penas del viejo amante.   Espera cierro mis...

La cola del pan

La cola del pan

            a Alberto Hernández   Los caballos del hambre danzan entre huesos volteando sus ojos huecos como roscas   Los niños del hambre tragan aire innombrable y ríen interminables como secos ventrílocuos   Las hormigas del estómago duermen a mediodía la falta de pan y sangre   La madre agujereada de siglos se persigna y olfatea la angustia como un sabueso   Los pelos de la fruta son tan jugosos como almizcle nuevo y la cola se agrieta mientras cae tras un millar de cuervos   La cola del pan está ebria de tanta soledad incolora se decapita...