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Prologar a Araujo…

Carlos Mendoza Pottellá Por Carlos Mendoza Pottellá
14 agosto, 2020
en Dossier, Opinión
1
Prologar a Araujo…

Prologar un texto de Orlando Araujo es un compromiso de gran monta, sobre todo para quien ha sido su alumno y ha percibido directamente la severidad y hondura de sus reflexiones en la materia que nos ocupa en esta colección.

Pero antes que nada es necesario recordar, sobre todo para las nuevas generaciones, que el autor cuya obra rescatamos hoy en este volumen, fue un intelectual integral que destacó en todos los campos en los que incursionó, tal como lo refieren los esbozos biográficos que lo retratan como “escritor, economista, poeta, profesor universitario, periodista y guionista de cine y televisión”. Su obra narrativa y poética, que hunde sus raíces en el piedemonte andino, es intensa y diversa. Mereció numerosos reconocimientos nacionales, entre ellos el Premio Nacional de Literatura de 1975.

Hacer un listado de los principales títulos del recorrido vital de Orlando Araujo es la mejor muestra de esa diversidad y universalidad:

Lengua y creación en la obra de Rómulo Gallegos (1955), La palabra estéril (1966), Operación Puerto Rico sobre Venezuela (1967), Venezuela violenta (1968), Un muerto que no era el suyo (1968), Situación industrial de Venezuela (1969), Compañero de viaje (1970), Narrativa venezolana contemporánea (1972), Contrapunteo de la vida y de la muerte: ensayo sobre la poesía de Alberto Arvelo Torrealba (1974), En letra roja. La violencia literaria y social en Venezuela (1974), Los viajes de Miguel Vicente Pata Caliente (1977), 7 cuentos (1978), Glosas del piedemonte (1980), Crónicas de caña y muerte (1982), Mis canciones ya viejas (1985), El niño y el caballo (1987), Elia en azul (1988), Cartas a Sebastián para que no me olvide (1988).

Dentro de esa profusión de títulos, su Venezuela violenta constituye un ejercicio brillante de su condición de agudo investigador, economista e historiador comprometido con las mejores causas del pueblo venezolano.

En efecto, en este texto, hilvana su discurso a partir del análisis de las relaciones de propiedad de la tierra y los consecuentes vínculos de producción que en ella se establecen. Así, Orlando Araujo nos conduce a lo largo de más de 300 años de luchas y frustraciones del pueblo venezolano, desde la colonia hasta nuestros días, lapso en el cual sufre, sucesivamente, desde la violencia colonial española hasta la violencia feudal de la oligarquía conservadora, beneficiaria principal de la Guerra de Independencia, manteniéndose inmodificada esa circunstancia después del “triunfo” de la Guerra Federal, por la traición liberal a la revolución campesina de Ezequiel Zamora, hasta llegar a la instauración de la violencia imperialista, con la inserción de las grandes inversiones del capital petrolero internacional.

Justamente por ello, Venezuela violenta es una obra pionera en el análisis del contexto y las consecuencias del establecimiento de una industria extractiva de petróleo en nuestro país, lo cual la califica plenamente para ser incluida en esta Colección Venezuela y su Petróleo.

A finales del siglo XIX Venezuela era un territorio devastado por dos guerras salvajes y fratricidas, y el único país de América donde la población disminuyó entre 1810 y 1860, asolado además por el paludismo y el analfabetismo. En ese contexto, cuya caracterización económica y social hace Orlando Araujo con maestría, se descubre un lago de asfalto, en Guanoco, que da inicio a las relaciones del capital petrolero internacional con nuestro país. Allí se van a prefigurar todas las características de lo que será, posteriormente, la incursión masiva de ese capital en nuestro país, después de la “danza de las concesiones” y los sucesivos ajustes de cuenta que Araujo resume como “violencia imperialista”.

La sintética descripción que hace Araujo de las deformaciones estructurales que induce el capitalismo petrolero dentro del régimen semifeudal, de escaso desarrollo mercantil, imperante hasta principios del siglo XX, sintetiza las investigaciones hechas sobre el tema por él mismo y otros investigadores contemporáneos.

En particular, es necesario destacar en este texto aquello que constituye el aporte fundamental de Araujo en el análisis de la evolución de la economía venezolana en las primeras seis décadas del siglo pasado: su estudio de las fases germinales de la industria capitalista en Venezuela y su crítica al proceso de industrialización por sustitución de importaciones. En Venezuela violenta, Araujo esboza lo que un año después, en 1969, va a desarrollar como un aporte acabado sobre este tema en Situación industrial de Venezuela.

Los hallazgos de Araujo en esta materia siguen siendo vigentes, indispensables para entender la complejidad estructural de la formación social venezolana contemporánea. Cualquier análisis que se intente en nuestros días sobre los procesos industriales en Venezuela tiene que partir, inevitablemente, de las constataciones de este investigador.

Al proponer a los lectores que se sumerjan en esta obra fundamental, seguimos la intención del autor desde su introducción: “…invitar a los demás a pensar y discutir abiertamente sobre el destino de una sociedad en la cual la violencia puede ser sostenida como solución, es tan importante y tan necesario como pensar y discutir sobre política petrolera en una sociedad tan aceitada como la nuestra.”

***

El texto precedente prologa la edición de Venezuela Violenta del BCV (descárgala aquí). Lo hemos publicado como una invitación a leer a Orlando a Araujo.  Además aquí puedes bajar la edición de la Fundación Editorial El perro y la rana. 

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Comentarios 1

  1. Edgar Rafael Clavo Diaz says:
    6 años hace

    Es de mucho interès introducirse por el campo del conocimiento de este hombre de un pensamiento brillante para imaginar el pais que deseamos . Edgar Rafael Clavo Diaz

    Responder

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