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Una nueva sensibilidad para un nuevo mundo: The New Abnormal de The Strokes

Diego Almao Por Diego Almao
8 junio, 2026
en Columnistas MK, Mente en música, Música
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Sé muy bien cuándo The Strokes entraron con fuerza en mi vida, el 3 de enero de 2024. Ese día escribí en uno de tantos chats que había escuchado sus primeros dos discos, Is This It (2001) y Room on Fire (2003). Días después escucharía sus siguientes álbumes, pero recuerdo que no fue sino hasta abril cuando escuché The New Abnormal (2020) de principio a fin por vez primera. La vida cambió entonces.

Recuerdo más o menos cómo se recibió el disco cuando se lanzó el 10 de abril de 2020. Estaba muy presente en Twitter por ese entonces y recuerdo que un medio especializado que seguía con frecuencia, Quarter Rock Press, movía cielo y tierra para difundir el lanzamiento del disco y lo bien recibido que estaba siendo por la gente. Me llamó la atención, pero no me lancé al agua. Aún tenía muy enraizada esa mentalidad boba de no escuchar cosas muy comerciales. La tengo todavía, aunque matizada.

Debieron pasar cuatro años para que cruzara caminos con un álbum al que no debí darle muchas vueltas para asimilarlo e incluirlo en el repertorio de discos que conforman la sonoridad de mis días. Mientras hablamos, el estatus de The New Abnormal como uno de los discos más relevantes de la música rock de la década en curso y un objeto artístico representativo de nuestro tiempo se mantiene firme a seis años de su lanzamiento original. Veamos algunas razones.

La reinvención necesaria para el cambio de época

Recorrer toda la discografía de estudio de The Strokes desde su aclamado debut hasta el disco que nos ocupa permite ver más fácilmente cómo The New Abnormal se aleja un poco del estilo que caracterizó a la banda, al menos, en sus primeros dos discos. Tanto Is This it (2001) como Room on Fire (2003) destacan por esquemas particularmente simples, pero efectivos, que les permitió ser de las primeras bandas en revitalizar a comienzos de siglo los movimientos del garage rock y el indie rock en el marco de la música mainstream.

The New Abnormal nos presenta canciones con estructuras más complejas para lo que The Strokes nos acostumbró a escuchar. Es un mix de indie rock, electrónica, synthwave y post-punk revival que rejuvenece la fórmula de guitarras propuesta por Nick Valensi y Albert Hammond Jr. y la actualiza en el contexto de una década apenas naciente, refrescando el ímpetu artístico de un grupo que en 2020 contaba ya con 22 años de trayectoria.

Además de las guitarras que podemos encontrar allí y allá, hay espacio para que la batería de Fabrizio Moretti tenga momentos estelares en temas como «Bad Decisions» y «Ode To The Mets», y es el bajo de Nikolai Fraiture lo que sostiene la base rítmica del tema con mayor proyección comercial del álbum, «The Adults Are Takling», ofreciendo una línea de bajo envuelta en una melancolía por algo indecible y puramente sensorial.

El estatus de The New Abnormal en la discografía de la banda es indiscutido, teniendo una valoración igual o incluso superior a su mítico álbum debut. Junto a esto, y saliendo de los límites del grupo, se le considera uno de los momentos decisivos de la música rock en esta nueva década de los 20, un periodo en que los géneros urbanos, la música electrónica y determinadas manifestaciones del pop han tenido primacía en la esfera cultural y mediática.

Banda sonora de un eterno verano

En abril de 2020, el mundo no avanzaba.

Eran los primeros meses de un momento que nos unió a todos sin importar su lengua o nación. Por ese tiempo la peste recorría la tierra y tomaba los espacios que nos pertenecían y que eran lienzo de historias construidas y en vías de construirse. Yo andaba en los semestres finales de mi carrera, con una nostalgia que se hacía más fuerte conforme pasaban las semanas y las evaluaciones. El COVID-19 llegó, y el cambio con él.

The New Abnormal irrumpió en un momento general de reflexión e introspección. La incertidumbre que muchas personas sentían por ese entonces encontró un correlato en la propia vulnerabilidad que Julián Casablancas y compañía exponían en temas como Selfless, At The Door, Why Are Sundays So Depressing y Not the Same Anymore, signos de la evolución compositiva de un músico que ya no podía escribir como el veinteañero que irrumpió en la escena musical muchos años atrás.

En Eternal Summer, quinta pista del álbum, hay versos que reflejan la desorientación temporal que nos envolvía durante esa época. Además de arrojar elementos vinculados al calentamiento global y la desidia de las personas que pueden actuar decisivamente sobre él, la canción también refiere a un periodo de tiempo estático y cuyo horizonte de futuro es difícil de vislumbrar (Summer it’s coming, it won’t go away/Summer it’s coming, it’s here to stay), rasgos que marcaron nuestra vivencia del confinamiento por esos días.

Más allá de que se refiera a la ola de incendios que azotó al estado de California en 2018, el propio título del álbum, «The New Abnormal», es representativo para el tiempo de la pandemia. La vida que conocíamos era cosa pasada y no había certezas sobre cómo y cuándo sería presente otra vez. Por lo que sabíamos, las mascarillas, guantes y alcohol serían la nueva norma hasta nuevo aviso. The Strokes le había puesto música.

Jazz, muerte y desintegración: identidad visual de lo anormal

Un aspecto importante de este disco es su portada. Es una pintura hecha por el pintor neoyorquino Jean-Michel Basquiat y titulada Bird on Money, realizada en 1981 como un homenaje del artista al músico de jazz Charlie Parker, apodado «Bird». Charlie, aunque un virtuoso, fue también alguien marcado por problemas con drogas y alcohol que lo conducirían a morir prematuramente a los 34 años, en 1955.

La pintura neoexpresionista de Basquiat reflexiona sobre la muerte y la explotación comercial. Se logra ver la silueta de un ave en representación de Charlie Parker rodeado de flechas y símbolos como parte de un paisaje confuso y desordenado a primera vista. En una esquina, las palabras «Green» y «Wood» como referencia al cementerio Greenwood de Nueva York y donde el propio Basquiat está enterrado. A la derecha, la frase «Para morir», un signo del sello creativo de Basquiat de integrar palabras en español en algunas obras.

En el contexto de 2020 y con la carga simbólica que The Strokes imprime con el título del álbum, esta imagen parece actualizar su significado. Nos entrega un reflejo del paisaje desdibujado en que el mundo se sumía no solo por la parálisis del confinamiento y de muchos de los hábitos que nos ayudaban a construir nuestras realidades, sino también por la dificultad de aprender y entender un mundo cada vez más acelerado y sobreestimulado mucho antes de la pandemia.

El tiempo pasa y uno permanece: la melancolía de Ode To The Mets

El comentario anterior sobre Basquiat y Bird on Money adelanta otro rasgo necesario para dimensionar el disco que nos ocupa: el regreso continuo de The Strokes al lugar que los hizo emerger, Nueva York. Fue aquí donde la banda surgió y empezó a construir su mito, y la principal fuente de inspiración para las historias y vidas descritas en las canciones de su álbum debut. Luego de 20 años de trayectoria, Nueva York aparece nuevamente en uno de los temas más emblemáticos de The New Abnormal: Ode to the Mets.

The Strokes – Ode To The Mets (Official Video)

Julian escribió la canción luego de que los Mets de Nueva York perdieran el Juego de Comodín de la Liga Nacional de 2016 contra los Gigantes de San Francisco. Esperando el tren inmediatamente después de finalizado el partido, Casablancas escribió la letra, aunque en una entrevista confesaría que no estaba pensando en el juego como tal mientras lo hacía. 

La canción no tiene un significado claro, pues se mencionan distintos temas a lo largo de sus casi 6 minutos. Fabrizio Moretti, el baterista, comentó que la figura de los Mets y la canción en sí representan cualquier objeto que las personas amamos incondicionalmente, incluso cuando siempre nos decepciona. Mientras, Julian no ha dado una interpretación propia del tema, optando a que cada persona vea lo que prefiera o decida ver allí.

Lo cierto es que esta canción es melancólica. Julian canta sobre despedidas, el paso del tiempo y la necesidad de seguir adelante sin negar que algo significativo ha terminado. Esta sensación da pie a que cada persona asimile la letra según sus circunstancias. Sea una ruptura amorosa, el cierre de una etapa de vida, la muerte, un adiós u otro cambio trascendental, Ode to The Mets aparece como un terreno fértil donde esos sentimientos que a veces no admiten palabras encuentren una forma de salir.

El tema empieza tímidamente con una caja de ritmos que establece un patrón minimalista que recibe el apoyo posterior del sintetizador. Julian empieza a cantar sobre esta capa poco antes de que el bajo entre a la ecuación y las guitarras se hagan más prominentes. Luego, el vocalista da la señal entre el minuto 1:43 y 1:44 para que la batería marque el ritmo. A partir de aquí, el tema alterna pasajes instrumentales con secciones guiadas por el vocalista hasta desembocar en una conclusión emocionalmente atronadora y cinemática.

¿De qué están hablando los adultos?

Ya en la introducción adelantaba que no viví de cerca el lanzamiento de este álbum en abril de 2020 y que sería unos 4 años después cuando le daría más atención. Aun así, una de las principales referencias que tenía del disco poco antes de mi primera zambullida era la proyección comercial de su primer tema: The Adults Are Talking.

Como sucede con Ode To The Mets, no hay un significado único aquí. Algunos versos sugieren una crítica al establishment, mientras que otros parecen describir ciertos roces en una relación interpersonal. En la primera línea, los «adultos» serían los líderes políticos, corporaciones y figuras de poder que gobiernan el mundo, una interpretación que conectaría esta canción con ciertos fragmentos de Eternal Summer. Mientras, en la segunda interpretación, los «adultos» serían la propia pareja que discute.

Una de las claves para entender esta canción es la propia formación y despegue de la banda a comienzos de los 2000. Como algunos miembros del grupo venían de familias privilegiadas, está la noción de que su estatus y reconocimiento en esa época es más una consecuencia de ello que por mérito artístico propio. Es una idea que en The Adults Are Talking es referenciada en sus primeros versos (They’ve been saying you’re sophisticated/They’re complaining, overeducated).

El bajo de Nikolai Fraiture es el eje de esta canción, protagonizando los primeros segundos antes de que Julian empiece a cantar como un susurro. El riff evoca al movimiento new wave de inmediato, conteniendo en sus notas una cierta tristeza que no se manifiesta explícitamente en la canción sino en el clímax y, dependiendo de las sensibilidades del momento, en el pegadizo coro del tema.

Es precisamente el coro de este tema uno de los factores necesarios para entender por qué es la canción más escuchada del álbum en plataformas digitales La voz de Julián sigue las pulsaciones de una línea de bajo memorable y sostiene una letra que engancha emocionalmente (Don’t go there ‘cause you’ll never return/I know you think of me when you think of her). Ayuda también que el ritmo sea completamente bailable y que la producción de Rick Rubin resulte en un sonido limpio y poderoso.


Será el 26 de junio de este año cuando The Strokes publique el sucesor de The New Abnormal, Reality Awaits, en tiendas físicas y plataformas digitales. Ya hay un adelanto del álbum, Going Shopping, que despertó cierta polémica por el uso del autotune y cómo dicho recurso es algo más característico de la otra banda de Casablancas, The Voidz. Sin embargo, fuera de esto, el tema mantiene el sonido del principal proyecto del vocalista.The New Abnormal tiene ya una posición indiscutida cuando se habla de la música de los nuevos veintes, y no solo por poner nuevamente en el mapa a una de las bandas más importantes de comienzos de siglo. Este disco es también el recuerdo de un periodo oscuro que cruzó las vidas de millones de personas y que sirvió de refugio para muchas de ellas.

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